Viernes 12 de julio de 2019

“El Milagrito”

Fractura de Cráneo, 98% de probabilidad de muerte y un cuerpo 100% inmovilizado no pudieron contra las ganas de vivir de Esteban Alonso González Campos, un joven cisternino de 31 años, que tras sufrir un grave accidente laboral, cayó de 16 mts de altura, dejándolo en coma durante 9 meses.

También es conocido como “El milagrito” a raíz de que logra romperle la mano al destino demostrando una exitosa recuperación, sin secuelas a simple vista y que permite el relato de este potente testimonio que abre las interrogantes de los propósitos que tenemos en la vida y de las inquietudes del destino.

A su vez, el protagonista hace un llamado a la comunidad y brinda agradecimientos a todos quienes le han brindado una mano, destacando la Ilustre Municipalidad de La Cisterna a través de nuestro Alcalde Santiago Rebolledo por permitirle trabajar, a su familia y al personal médico.


Esteban, ¿Cómo se origina el accidente que te lleva al coma?

Era Jefe de obras armando galpones, ya había armado 7 galpones y cuando iba en el octavo, me pasan un arnés que se supone aguantaba 1.800 kl, pero estaba vencido, con fatiga de material y en caída el peso aumenta, por ende no resistió mi peso y caí de 16 metros de altura, de cabeza.

Me llevaron al IST, de allí me trasladaron de urgencia a la Clínica Indisa, pabellón inmediato, 98% probabilidad de morir, fractura de cráneo y cuerpo completo, entre en estado de coma donde permanecí así durante 9 meses, los últimos 3 inducido, sin recuerdos.


¿Cómo viviste tu vuelta a la vida?

Estaba más nervioso que contento, porque las cirugías eran muy complejas, el hueso de mi cabeza es una placa 3D mandada hacer a Alemania después de 2 intentos fallidos (Suiza y Honduras) las cuales mi cuerpo rechazó y no cicatrizaban las heridas.

No podía hablar, solo lo hacía a través de una máquina. Perdí el sentido de la orientación, el equilibrio, movilidad en las manos, tuve que aprender todo de nuevo como un bebe de 3 meses, caminaba con una enfermera, me costaba tomar un dado, subir y bajar escaleras, aprender a comer, sentía una frustración inmensa.

Solo pedí que no me operaran la columna, lo respetaron y con tratamientos y masajes acomodaron mis vertebras. Luego fui rotando por los pisos, fui al cuarto, luego al quinto, del quinto me mandaron al menos uno donde estaba el kinesiólogo, quien me pidió que lo ayudara a probar las bicicletas que estaban malas, así me hizo ir todos los días aumentaba los cambios hasta que se convirtió en una rutina.


¿Qué momento marca tu recuperación?

Consciente en la camilla, mis hermanos y los doctores me hacían preguntas, yo respondía con las cejas, posteriormente si hablaba lo hacía a través de una máquina que tenía en el cuello, hasta que un día frente a 14 doctores y 30 enfermeras, y toda mi familia, el doctor me pregunta si quiero hablar, yo estaba conectado a 14 máquinas , el doctor me saca la máquina de la garganta y me dice: ”si te he tratado mal y si te dolió algo o te quieres quejar dímelo, algún garabato, lo que sea” … lo miro y respondo: “como lo voy a tratar mal si usted me ha tratado súper bien”. Todos se abrazaban y lloraban de alegría.

A los días, ya podía hablar, pero no podía comer todavía, solo me inyectaban, llegué a pesar 38 kl, hasta que empecé a comer líquido, molido, luego picado, y bueno llegamos a esta instancia donde como de todo y hasta me encuentran guatón.

Contra todo pronóstico ya tengo una vida completamente normal, juego con mi hijo, leo libros, mantengo una vida que nadie pensaba que volvería a tener, desde ahí y originado por el neurocirujano nace el apodo “El milagrito”, Cuando yo le pregunté por qué me decían así, él me dice: “¿te parece poco?, te caíste de 16 mt, de cabeza, podrías mínimo haber estado vegetal 20 años, y estas aquí hablando conmigo”.


Ya en casa, ¿cómo proyectabas tu vida?

Emprender fue lo primero que pensé, tenía dineros a raíz de mi accidente, por lo que decido volver a trabajar para ayudar a mi madre y mi hijo y veo una botillería a la venta, sin asesoría la compré, y en consecuencia de eso ahora tengo problemas con la patente, ya que la persona que me tiene que firmar la venta se fue al sur.


¿Cómo pudiste resolverlo para salir adelante?

El Alcalde pide hablar conmigo, de hecho me había llamado varias veces antes, pero no logramos comunicarnos. En la instancia le conté en detalles mi historia, el de inmediato me ofrece su ayuda en el ámbito jurídico y en el ámbito económico, de inmediato me di cuenta lo cercano que es, yo no buscaba nada y sin saber quién era yo me dio una mano, así que solo puedo decir.

“El Señor puso al Alcalde en mi camino para seguir trabajando, a quien de todo corazón quiero agradecerle por atenderme, por ayudarme, nunca lo espere siendo un vecino común y corriente y el sin saber nada conté con su apoyo, así como cuenta mil personas más por eso no me queda más que agradecerle”.


Después de todo lo vivido, ¿qué mensaje le darías a nuestra familia cisternina?

El que quiere puede, a mi me dijeron que no podía caminar nunca más y aquí estoy caminando, me dijeron que no podría manejar, estoy manejando, tengo una botillería, no tomo nada.

No darse nunca por vencido, en cualquier tropiezo que tengas, si te equivocas pedir las disculpas correspondientes, fue un tropezón nomás y seguir luchando con más cuidado, ser ordenado, tener calma, ser consecuente, respirar antes de actuar.


Para finalizar, tu recuperación se lo atribuyes a: ¿destino, milagro o ciencia?

Milagro, no fue la ciencia, fue un milagro y un milagro grande. Yo para la ciencia estaba vegetal, en silla de ruedas o en coma, pero gracias a Dios estoy aquí respondiéndote.